Años atrás hacer ganchillo era sinónimo de ser mujer y pasar de los 50. Ahora esta tradición se ha modernizado y la afición a los hilos, el punto de cruz y los bordados ha dejado de ser patrimonio de las mujeres maduras para convertirse en un pintoresco hobby que no entiende de edades.
Asà lo demuestra Creativa Barcelona, una feria celebrada en La Farga de L'Hospitalet que se dedica a proporcionar las herramientas y el conocimiento especÃficos para que todo el mundo que lo desee pueda aprender a fabricar con sus propias manos una bufanda, guantes o lo que quiera. El lÃmite lo marcan la imaginación y el bolsillo.
Ha sido el séptimo año consecutivo que este salón se celebra en Barcelona, aunque la idea viene de Bélgica donde se organiza desde hace más de 14 años. 100 expositores con profesionales que informan, venden productos de todo tipo y montan talleres para quien quiera introducirse en una manualidad o perfeccionar una técnica. El salón se estrenó con colas.
En esta edición pisó fuerte la cocina y la reposterÃa, sobre todo la japonesa que introduce procedimientos que ponen a prueba la paciencia de cualquiera con la creación de dulces y pasteles en miniatura. También tienen protagonismo técnicas textiles como el patchwork, el trabajo de costura que se elabora a partir de distintas telas con el objetivo de formar figuras, o el scrapbook, la decoración creativa y personalizada de los álbumes de fotos.
El lema del salón, Do it yourself (hazlo tú mismo), lo deja más que claro y el público asistente lo reitera. Muchos, además de pasearse entre los estands aprovechan la ocasión para apuntarse a algún curso exprés, como el de grabado de huevos de avestruz o el de construcción de figuritas de lego. «Es una gran oportunidad para aprender a hacer manualidades. Yo he hecho un taller de coronas de Navidad y con este conocimiento me ahorraré un montón de dinero», dice una joven asistente.
Aunque la mayorÃa del público es femenino, algunos hombres curiosean entre los aparadores encantados. Ellos también tienen aficiones, como la marqueterÃa o la construcción de figuras con materiales reciclados. Un grupo explica que acudieron a ediciones anteriores y siempre repiten. «Hacer algo con tus propias manos y comprobar que se acerca al arte es muy gratificante. Además, es increÃblemente adictivo», declara uno de ellos.
VÃa elperiodico.com.










+09.36.47.png)




















