Los niños de La Carriona irán bien abrigados a clase el invierno que viene. Se encargarán de que asà sea un grupo de abuelas del barrio que están enseñando a las madres a tejer: calcetines, bufandas, gorros...
La actividad, organizada por la Asociación de Madres y Padres de La Carriona (Avilés), mantiene entretenidas a las veteranas tejedoras y maravilladas a las madres, que en cada vuelta aprenden no sólo punto bobo, sino lecciones de la vida. Todas las abuelas superan los ochenta años (pero no se les nota).
Ana Delgado, emigrada desde Málaga, aún no ha perdido el acento. «Me gustaba mucho el ganchillo», cuenta. «Vuelta y vuelta, como las lentejas», dice con gracia. Manolita Busto, que fue la pescadera de La Carriona toda una vida se queda de oyente en un lado de la mesa. Observa y rÃe. Le falla la vista y ya no puede tejer. «Me gustaba mucho, pero la vista ya no me lo permite. Pero aquà estoy encantada», asegura.
La responsable de toda esta revolución de agujas es la presidenta del Ampa de La Carriona, Marga Busto. «Empezamos con un taller de confección de trajes regionales. Las mujeres del barrio asistieron y se ofrecieron a enseñarnos a tejer. De aquello salió esto», comenta.
Las alumnas que estaban ayer en el curso -se imparte cada lunes en el Centro sociocultural de La Carriona con subvención del Principado- eran las hermanas MarÃa del Mar y Marta Menéndez y Sandra Merino. «Las chicas aprenden muy bien», coinciden las abuelas. En tiempos de crisis, la vuelta a las tradiciones nunca está de más.
MarÃa Encarnación GarcÃa no necesita agujas para tejer. Con los dedos se arregla mejor. Natural de León, no recuerda si tejer con los dedos es tÃpico en su tierra. «A mà me lo enseñó una de Madrid», cuenta. La mujer enseña ahora a tejer con los dedos a sus compañeras de taller. La técnica sirve para hacer sobre todo cordones, por ejemplo, los que sujetaban los calcetines. En la imagen, GarcÃa con su alumna.
Fuente: lne.es












+09.36.47.png)

















