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Los hilos de la vida

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lavoz.com.arLaura Del Barco participará en la inauguración del Museo de las Mujeres con una instalación hecha con prendas usadas, donadas por diferentes personas y cargadas de historias. Tienes un pulóver de lana que ya no te entra ni le entra a nadie de tu casa. No es demasiado lindo y quizás nunca lo fue. El material del que está hecho ya presenta varios signos de deterioro, bolitas que se independizan del tejido como si quisieran escaparse, el agujero de cuando te caíste ridículamente mientras regresabas de comprar el pan, la última vez que lo usaste.

No lo puedes regalar porque no soportas la idea de que alguien se ponga sobre su cuerpo ese pedazo de tu biografía. No es una cuestión que puedas explicar racionalmente, pero ese pulóver tiene algo, algo que está tejido y que no es sólo lana ni tela.

De esa clase de prendas está hecha "Algo que aparece", la nueva instalación de Laura del Barco que formará parte de la apertura del Museo de las Mujeres el jueves 17. Se trata de una obra construida con "lana o hilo proveniente de prendas usadas por diferentes personas. A partir de una convocatoria difundida a través de redes sociales y de ‘boca en boca' se recibieron prendas destejibles que pasaron a formar parte de la obra", explica el catálogo de la muestra.

El resultado es algo sin nombre pero que al mismo tiempo resulta conocido, familiar. Laura Del Barco explica que quiso hacer una obra con "eso que queda registrado en la lana de las prendas, eso que hace que si uno desteje un pulover usado, esa lana quede ondulada, marcada, atravesada por algo que es el paso del tiempo". Su idea fue mezclar lanas como quien mete al azar a jugar entre las evidencias de varias historias provenientes de diferentes lugares y personas. La convocatoria entre los amigos y entre desconocidos que de una u otra manera se enteraban de esto fue creciendo y a Laura le fueron llegando prendas y anécdotas, rostros ligeramente alegres como el de la señora que no encontraba cómo desprenderse de un pulóver ya muy viejo y apelmazado tejido por su madre, que ya no servía para nada, pero que antes simplemente no podía tirar ni regalar. Ahora que iba a formar parte de una obra de arte, la cosa cambiaba.

También llegó una chica con dos bufandas para destejer: cada una de ellas había pertenecido a un ex novio diferente. Por algún motivo estaban en su casa y en ese acto de dejar las bufandas había algo de libertad, algo de dejar ir un peso mínimo pero incómodo. Hubo gente que además de aportar las prendas, se dispuso a desarmarlas, destejerlas, romperlas, como si hubiera un permiso para desquitarse con el pasado, un momento de simbólico destramado de las cosas y su peso.

Llegaron más mujeres que hombres, pero los hombres no fueron en pocos. Algunos le contaban a Laura que sus mujeres estaban contentas porque finalmente habían decidido deshacerse de esa ropa que incomprensiblemente le quitaba lugar en el placard a la otra. A la otra ropa.

Dice Laura que mientras trabajaba con la lana tenía sensaciones contradictorias: ella también aportó un pulover con una historia secreta, una historia que no se puede contar, y mientras lo destejía se vio emocionalmente obligada a interrumpir la tarea. Medio pulover aún la espera.

"Además está el tema de trabajar con algo que puede ser muy útil en esta época, algo que podría abrigar a mucha gente. Es fuerte eso", dice, como fuerte es la "bola de historias" que está resultando.

La artista también aportó un guante sin par y unas polainas. "Siempre hay un guante que quedó solo. Mucha gente aportó eso, guantes sin sus pares", cuenta.

Hacía tres años que Laura no "producía obra". Su última muestra había ocurrido en 2009, en la entonces pujante galería Corazón Cordobés. Después, participó con una obra audivisual en conjunto con su hermano en una muestra en el CAC Chateau Carreras, pero en general fueron tres años en los que se dedicó a ser madre. "Hay épocas en que se puede y épocas en que no se puede", dice. "Lo bueno es que volví a trabajar muy relajada, disfrutando mucho de todo, como si hubiera podido sacarle al hacer obratodo tipo de peso". Es algo parecido a lo que cada dueño de pulóver hizo en la obra de Laura, que por cierto sigue abierta e interactiva: si tenés una de esas prendas cargadas de historia, la podés llevar al Museo de las Mujeres para que se una a eso sin nombre que se está formando. La instalación se llama "algo que aparece" y Laura dice que "algo apareció. No sé si es decible, no sé si hay forma de definirlo, pero apareció mucho".

Fuente: lavoz.com.ar


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