Tejer ya no es solo cosa de ancianas. Desde el año 2005, un movimiento artÃstico revolucionario convierte los elementos cotidianos de la ciudad en auténticas obras de arte. Hablemos de tendencias. Seguramente todos hayamos oÃdo hablar alguna vez de los graffitis y seguramente todos hayamos visto ya algunos ejemplos de este arte -o asà lo califican algunos-.
Hasta ahora existÃa la problemática de que el libre uso de esta forma de expresión artÃstica invadÃa los derechos y propiedades ajenas: calles, aceras, paredes, persianas de los locales, parques… todo era y es susceptible de ser el lienzo de todas estas pinturas con spray. Como en todo, encontramos gente a favor y en contra de este movimiento artÃstico, pero ahora ha evolucionado y ha encontrado una forma de expresión reivindicativa y pacÃfica mucho más aceptable para la sociedad. Hablamos del Yarn Bombing o Urban Knitting. Y ahora sÃ, seguramente pocos hayan oÃdo hablar sobre esta nueva tendencia y pocos hayan sido testigos de alguna de sus creativas obras.
De nuevo, los autores de este movimiento quieren dejarnos su huella artÃstica en los rincones del mundo entero alegrándonos la vista, pero en esta ocasión mediante el uso de la lana. Se trata de un proyecto artÃstico callejero que convierte los elementos cotidianos y aburridos de la ciudad en auténticas obras de arte. De forma que todo se convierte en algo mucho más cálido y acogedor. De pronto esa horrible farola gris, ese áspero tronco de la tierra, esa oxidada barandilla… han dejado atrás sus descalificativos para vestirse con un traje a medida a base de ganchillo. Por primera vez, esa actividad relegada a las amas de casa, especialmente ancianas, como es coser y tejer, se ha llevado a pie de calle y se ha popularizado entre todo tipo de jóvenes.
Una nueva tendencia que nos lleva el arte a la calle. Sus orÃgenes se remontan al año 2004 cuando un movimiento de graffitis tejidos en lana se desarrolló en los PaÃses Bajos, aunque otros apuntan al año 2005 en Texas, por obra de Magda Sayeg. Lo que es seguro es que esta idea se extendió rápidamente y hoy se conoce ya como Urban Knitting a este movimiento que alegra el mobiliario urbano sin ton ni son. Por supuesto que esta actividad es ilegal, por eso nació el Yarn Bombing, que es exactamente el mismo movimiento artÃstico pero cuya actividad se enmarca siempre en eventos organizados y coordinados con las autoridades competentes. En este caso, los motivos decorativos sirven para celebrar o conmemorar algo, a diferencia que el Urban Knitting donde cada uno aplica su arte a su libre albedrÃo.
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